Microbiota intestinal y su papel en la salud
¿Qué es la Microbiota intestinal?
La microbiota intestinal (MI) se define como la comunidad de microorganismos (bacterias, arqueas, hongos, virus) que colonizan el tracto gastrointestinal .
¿Cuál es su función?
Es la responsable de metabolizar los elementos de la dieta que el ser humano no puede digerir para transformarlos en componentes alimentarios bioactivos.
Interviene y regula numerosos procesos de gran importancia para la salud humana, a continuación se exponen algunos de los más relevantes:
- El metabolismo de los hidratos de carbono no digeribles por el organismo humano, para convertirlos en ácidos grasos de cadena corta (ácidos acético, propiónico y butírico). Estos ácidos sirven como fuente de energía para las células epiteliales intestinales reforzando la barrera mucosa y su efecto protector impidiendo la invasión de patógenos. Además, poseen efectos anticancerígenos y antiinflamatorios (11).
- La síntesis de vitaminas, biotina, tiamina, cobalamina, riboflavina, nicotinamida y ácido pantoténico.
- La síntesis de sustancias neuroquímicas que afectan al sistema nervioso central y periférico, como el ácido gamma aminobutírico o GABA.
- La síntesis de ácidos biliares, colesterol y ácidos grasos conjugados, influyendo en el metabolismo de los lípidos.
Dada la importancia de estos procesos, hay una relación directa entre el equilibrio de la microbiota y una buena salud humana, por tanto, es importante conocer qué factores pueden desequilibrar a esta comunidad de microorganismos.
¿Qué factores afectan a la microbiota?
Los factores que afectan a la cantidad y diversidad de la composición de la microbiota son numerosos:
- La dieta, es el factor de mayor influencia. Desempeña un papel esencial en la modulación de la microbiota. Se sabe que las dietas vegetarianas, al ser ricas en fibra promueven el crecimiento de bacterias que mejoran el perfil metabólico y el control glucémico. Por el contrario, dietas ricas en proteínas y grasas, incrementan especies nocivas para el organismo provocando un descenso en la inmunidad e incrementan el desarrollo de padecer enfermedades metabólicas.
- La edad. La microbiota varía a lo largo de la vida, siendo la etapa anciana la que presenta una disminución de la diversidad, un aumento de las especies patógenas.
- La genética. Se han encontrado relaciones entre el microbioma (genes de las células microbianas) y los genes asociados a la inmunidad innata del organismo humano.
- El ejercicio físico favorece el incremento de especies protectoras y disminuye las especies patógenas.
- El consumo de tóxicos, como el alcohol y el tabaco, o el consumo de antibióticos producen un desequilibrio entre las especies bacterianas, en detrimento de la salud.
El desequilibrio de la microbiota intestinal, conocido como disbiosis, puede provocar la aparición de enfermedades (obesidad, diabetes tipo II etc)

¿Cómo podemos mejorar la microbiota intestinal?
Como ya hemos visto anteriormente, el estilo de vida tiene un papel relevante.
La dieta mediterránea favorece el crecimiento de especies protectoras.
Esta dieta está basada en:
- Altos consumos de alimentos de origen vegetal, como verduras, frutas, legumbres, frutos secos y semillas. Son ricos en fibras, en polifenoles y ácidos grasos omega 3, favoreciendo el aumento de las especies protectoras, que reducen la inflamación y mejoran el metabolismo de los lípidos (colesterol, triglicéridos) y de la glucosa.
- Consumos moderados de alimentos de origen animal, como las carnes, pescados, huevos.
- Consumos bajos de grasas saturadas, que se encuentran principalmente en alimentos procesados.
Además de la dieta, realizar ejercicio físico diario y evitar el consumo de tóxicos como alcohol y tabaco son fundamentales para tener una microbiota sana y por tanto, tener una buena salud.
